2009-04-14

Inevitable. Él.

Vi su auto venir de frente. Lo reconocí por su color violeta, solo uno entre miles. Por el carril opuesto hasta imaginé que estaría escuchando. Aumente la velocidad, el tema de Muse me aturdía salvajemente. A pesar de que su auto venia acercándose, no podía soportar otra espera. Volví a apretar el acelerador, más a fondo, redoblé la apuesta.
Pude ver que lloraba... aunque ahora no estoy tan seguro de si realmente vi lo que creí ver. Yo apreté los dientes, intuí un final feliz.
Uno de los datos a tener en cuenta, siempre, es que los finales felices no son para este mundo. Pero como tantos otros a través del tiempo, no lo tuve en cuenta. O la necia niebla de la confianza me cegó en el momento decisivo.
Necesitaba darle una banda de sonido al momento, como a todo momento de mi vida, por mas insignificante que fuese. Las opciones eran nuevas, llegadas celestialmente para cambiar mi continuo derrotero por el pasado.
El auto con su color apagado seguía acercándose irremediablemente, no había otro camino mas que el mío, pero con direcciones opuestas. Ya podía ver las estrellas pintadas en el parabrisas adquiriendo formas caprichosas dictadas por su creador.
Mi mano se aferraba al volante, manteniendo la linea. Y llegó la insensatez. Venida de quien sabe donde; también llegó la falsa seguridad y se conjugó todo para que tomara mi decisión. La mano que antes dominaba ferreamente el volante comenzo a orientar mi vehículo en su dirección. Con curso de colisión. Ya no había retroceso posible, y en el ultimo instante vi que si había lágrimas, pero no eran solo las de ellas. Las mías se reflejaban en el espejo, mostrándome que nada es inmune a todo. Pero era demasiado tarde para evitar el golpe. Con ambas manos me aferré, como un naufrago, pero nunca traté de cambiar el curso.
Y llegó de forma violenta, sangrienta, llevándose todo, incluidos los fantasmas que siempre nos siguieron en el asiento del acompañante, dictando designios con gran liviandad, comprando cadenas, doradas cadenas, pero cerrojos al fin que nos ataron una y otra vez.
Y ahí la vi destruirse, mientras mi cuerpo se desmembraba. Una última imagen me produjo estupor: ella también había puesto curso de colisión. Solo era cuestión de seguir un poco más para pasarnos apenas rozando y seguir nuestro camino con una anécdota más para contar. Una anécdota de mariposas y huracanes.

LGS

10 comentarios:

LGS dijo...

Como siempre, mis disculpas por los multiples errores que se puedan encontrar, ya que no me gusta corregir lo que escribo. Me da fiaca. Si alguno encuentra errores, comenten que los busco.
Gracias x pasar, de antemano je

Saludos!

Muma dijo...

Me gusto mucho. Sera que tengo una sobredosis de sensatez, que me parece interesante tener un momento de insensatez, y siniestrarse de frente, ir al choque por una vez, esa cuota de locura y que se lleve los fantasmas.
Besos

Laperraseescapó dijo...

Por Diosss!!! Excelente post... con una intensidad brutal.
Mis felicitaciones!!!
Me dejaste casi sin palabras...
Besotes.

Luna dijo...

Excelente analogía. Podría decirse que somos conductores irresponsables.

besos

Classina P. dijo...

buenísimoooo me encantó en serio

La solitaria dijo...

Realmente fuerte e intenso. Buenísimo!

Paula (Bera) dijo...

Es feo chocar de frente, sobre todo cuando no se está preparado, el golpe siempre es fuerte.
Lo peor de todo es cuando hay heridos, si las heridas son superficiales, no pasa nada, pero si son profundas...
Y me impactó ver, cómo sabiendo el desastre, aceleraron más y más.
"Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón, tanta sangre que se llevó el río, yo vengo a ofrecer mi corazón..."
(Fito Páez).
Ay amigo!!! Qué problemita tenemos!!
Te dejo un beso enorme!!
(Hoy no te bromeo, te abrazo)

Lola dijo...

Realmente me conmovió leer lo que escribiste. Realmente me sorprendió. Brindo por los momentos de insensatez, son instantes sublimes.
Sigo leyéndolo, recuérdelo

Miles de besos.

Mariela Torres dijo...

Ohhh,¡qué bueno! Me gustó.

lys dijo...

Es un relato más real de lo que parece, quien de nosotros no se ha chocado a próposito de frente sabiendo de antemano que el crash es inevitable?

Bien contado. Un beso.