2009-04-29

Carta

Victoria:

Te escribo desde el tren. Un tren que yo amaba, con canciones recordándolo, y que ahora me parece el principio del exilio, al que me obligaste cuando cerraste tu ventana ante mi.
Se que hay muchas cosas que no puedo darte. Mis limitaciones vienen de siglos y de las sombras, cada vez mayores en mi alma. Sombras que yo no puse, pero que dejé entrar irremediablemente, y ahora no tengo como expulsarlas, como exorcizar mi alma de mi propio espíritu derrotado.
Con el tiempo se que vas a comprender, que el no hacer nada fue hacer mucho, mucho más de lo que podía. Quizás pequé de ingenuo, quizás aún no aprendí mi verdadero valor, poco o mucho, pero el verdadero, el que yo sé que es real, y no el del grupo de aduladores que me suben a un pedestal para mantenerme lejos, atado a otra realidad. Pero no es de excusas de lo que quería hablarte... si a esto puede llamársele hablarte.
Cerraste tu ventana y mi entrada a tu mundo. Me dejaste fuera, retorciéndome los dedos de las manos en un ademán nervioso, respirando frío y viendo la tormenta acercarse, solo, sin refugio. Pensaste que eso era mejor a lo que tenía para darte. Y guardaste tus sonrisas para otra vez, tu música en el desván sin color de la soledad, y te llevaste tus dibujos donde no hay luz.
Y así me vi privado de todo, entendiéndote, suspirando con resignación, aclarándome la garganta para decir algo que no dije, y que no iba a cambiar nada de todas formas.
Quisiera alguna vez volver, que me dejes pasar nuevamente, tomar algo caliente luego del crudo invierno que me espera, y volver a hacerte reír. Se que es poco, quizás, pero tu risa siempre fue música para mi alma. La misma que descubrimos mutuamente el uno del otro, la misma que calló en el presagio de otoño al cerrarse tus ojos.

Juan

LGS

p-d: si alguien se anima a escribir una respuesta, me encantaría. Si no, no hay drama. Saludos y gracias por pasar... ah, yo me llamo Ariel, no Juan, eh? jeje

16 comentarios:

Lola dijo...

Estas líneas me han conmovido de tal manera.
Quizás los mensajes que pensan sobre ella hayan removido un poco más adentro de lo que pensaba o será, sensillamente, que estaba un poco más vulnerable a ciertas cosas.

"...Cerraste tu ventana y mi entrada a tu mundo. Me dejaste fuera, retorciéndome los dedos de las manos en un ademán nervioso, respirando frío y viendo la tormenta acercarse, solo, sin refugio..."
Esta frase fue un DejaVú, un sentimiento repetido en camara lenta.
Despúes decidiré si te doy las gracias por las emociones. ja.

Besos A.

LGS dijo...

Lola: La vulenrabilidad nos llega de distintas maneras, es cierto. Y a veces, una frase, puede cavar mas hondo que muchsa cosas. La idea era esa, transmitir que "terremoto" se puede originar en alguien sin, quizás, darse cuenta.
Un deja vu? por ahi si escribís tu version, la comparamos con la de Juan a ver que tan deja vu es.
Tenés la "emocionabilidad" jeje, a flor de piel, eh? En todo caso, hechale la culpa a Juan. Yo solo escribí lo que él me dijo.

Beso!

natxus dijo...

No sé si será hora de cambiar la medicación, pero además de pensar en el desasociego de Juan ante la pérdida del objeto de su amor me sonó a un Gaudio o un Coria escribiéndole a esas victorias esquivas qeu los llevaron a donde están hoy...

Me tomo la pastilla celeste y vuelvo... Y si me animo, escribo una respuesta de Victoria

La solitaria dijo...

Ni mi ingenio ni mis habilidades dan para redactar una respuesta, pero me encantó el post! saludos

Mariela Torres dijo...

Pobre, Juan, ¡cuánta soledad que le dejó Victoria! Trata de apresarla con sus palabras pero éstas lo separan más de ella, le dicen que está lejos, y él sin ella.

Muy bueno.

Srito Ale dijo...

Faa.. algo q me llega absolutamente, algo q parece escrito basado en mis sentimientos

Saludos

La última de la fila dijo...

Y Victoria? es... Victoria?

Muma dijo...

Me identifico Juan, la omisión como acción, es terrible, pero se sustenta en la falta de fe en uno mismo, en la aceptación resignada, en la incapacidad para la lucha. El exilio representa perfectamente la situación, porque las opciones están limitadas por las circunstancias externas pero más que nada por las internas. Hay mucha impotencia y cobardía también, si lo sabré...Me gusto mucho.
Besos!!!

LGS dijo...

Natxus: por un momento pensé que te habias equivocado de post! jeje. Pero entiendo, aunque una carta entre ellos, a mi entender, seria mas Pipinelesca. Saludos!

Solitaria: tendrías que dejar que veamos si realmente no te estas tirando abajo sola. Igual, me gustaria leerte algo de ese estilo. Solo es cuestion de ponerse en ese lugar y pensar que decir...

Mariela: La soledad esta muy presente, de ambos lados lamentablemente para ellos. Igual, es una lectura que no habia hecho del post... gracias!

Srito Ale: Que te habrá pasado para identificarte con algo tan desolado? aunque pensandolo, a todos alguna vez nos paso mas o menos asi... gracias x pasar x 1º vez!!

La ultima: Si, claro. Es victoria. Juan es en honor a un amigo que hoy se casó. De todas maneras, es solo un nombre, hasta ahora solo Srito Ale se sintió identificado!
gracias x pasar x 1º vez!

Muma: Un honor que pases tan seguido... Juan, tengo esa idea, sabía que no podia dar más de si y decidió enfrentar la realidad. Ahora bien, la falta de fe en si mismo que mencionas la encuentro ahi, en no pensar que uno tiene siempre algo más para dar. Cobardía e impotencia... si señora!
Beso

Anónimo dijo...

Querido Juan:

Mis lágrimas todavía empañan la imágen de nuestro tren mientras se aleja. El sordo palpitar de mi corazón apaga cualquier sonido extraño a ese ruido que marca un adios. Y el dolor... el dolor se huele en el aire.

Minutos antes de nuestra despedida, el vacío se hizo presente y sofocó cualquier intento de caminar hacia vos... la música se tornó silencio y la oscuridad me abrazó en tu lugar. Es fría, ¿sabías?. Muy fría.

Parada sóla en el abismo, en una mano "un sin luz helado", en la otra "un sueño hecho añicos". Con la mirada a lo lejos tratando de encontrar la claridad prometida, cierro mis ojos, los colores me abandonan, los abro y todo sigue igual.

Sólo teníamos el ahora con el que íbamos construyendo el pasado, de a segundos sumados uno a uno para formar un camino en común. No sé que es lo que podías o no darme, nunca lo dijiste. Tampoco sé cuales son tus sombras, no me las mostraste. Si en algo pudiera ayudarte te daría mi mano extendida y plena, pero nunca me dejaste entrar más allá del filo de tu puerta. Desde donde me llegaba la música que siempre nos acompañó hasta el silencio final. Por eso, no quiero niebla. Quiero lluvia. Ansío lluvia que lave el aire y nuestra piel herida. Quiero sol. Un sol de frente a mi rostro, que brille taaanto que aún teniendo mis ojos cerrados lo pueda sentir quemando mis pupilas.

¿Miedos? Sí, los tengo, de todos los colores y sabores, pero trato de darles pelea. Y a pesar de ellos expresé lo que sentía de frente, hasta el último instante, al sentir que no querías dar más. Si no hay más nada, para que seguir...

Yo sólo te ofrezcía lo que soy, sin reveses.

Sigo parada en la estación, al lado de la carreta verde.

Victoria

natxus dijo...

¿pipinelesca? dormí afuera juaaasss!!!!

Lola dijo...

Me sumo al desafio de contestarle a Juan. Te lo mando por mail.
Beijos.

Luna dijo...

Hay relaciones así, que no van a ninguna parte y que tienen que terminar tarde o temprano.

Besos

Mónica dijo...

Juan… querido Juan… tengo en mis manos tu carta y no puedo dejar de preguntarme por que tuvimos que llegar a esto… ¿Sabés? Vos me acusás de haber cerrado mi ventana, y sin embargo yo debo decirte que nunca quisiste entrar para mirar conmigo a través de ella. Yo deseaba eso, que estuvieras conmigo, no vos de un lado y yo del otro, sino conmigo.
Hoy en ese tren, que te aleja de mi en un exilio que vos, sin darte cuenta, elegiste, por primera vez me expresas tu necesidad de mi, cosa que esperé durante todo el tiempo en que intentamos escribir nuestra historia y que nunca pudiste (o no quisiste) hacer. Sin embargo yo cada día habría mi ventana para esperarte e invitarte a entrar, mostrándote sin miedos ni tapujos mi necesidad de vos. Pero de vos, no de ese que mostrás, de vos, del que yo alguna vez pude ver y que escondés como si fuera un pecado, de ese ser tierno, cariñoso, alegre, que habita en tu interior, oculto por quién sabe que oscuridades del alma.
Yo intenté darte luz ¿sabés?, te juro que lo intenté, cada día, cada momento que compartimos traté de iluminar tu vida, todas las veces que bailé para vos, o cuando pinté tu retrato, en nuestras caminatas, en las risas, o simplemente en el silencio compartido… Traté siempre, porque necesitaba tanto que tus sombras desaparecieran… necesitaba tanto que sonrieras, que fueras feliz… por la simple razón de que yo no podía ser feliz si vos no lo eras.
Pero no pude Juan, no lo logré, no fueron suficientes ni mi risa, ni mis bailes, ni mis paletas de colores, ni mi amor. No conseguí sacarte de tu encierro, de ese mundo tuyo inexpresivo, y preferí la cobardía de sufrir tu ausencia creyendo que me ayudaría a evadir la realidad de tu indiferente presencia.
Y hoy recibo tu carta… cuántos errores tuyos, cuántos míos… ¿Por qué tuviste que subir a ese tren para al fin hablar? ¿excusas? Posiblemente los dos tengamos muchas, pero lo que no me podés negar es que nunca, en todo este tiempo, me hablaste (si a esto se le puede llamar hablar) como en esta breve carta… ¿Qué no era suficiente lo que tenías para darme? Yo no te pedía nada, solo te quería a vos, tan simple como eso… y que dijeras todo lo que tenías para decir dándome la oportunidad de evaluar si cambiaba o no las cosas, y dándote la oportunidad de expresar lo que sentías.
¿Qué voy a entender con el tiempo? No, no le digas a mis tiempos cómo o cuándo entender, yo sé lo que hoy siento, pienso, deseo y necesito; y al menos para mí hoy están cambiando muchas cosas, así que dejame soñar que para vos también, y que después del invierno que transita tu alma vas a florecer en algún camino que te traiga de regreso, libre de miedos, y me permitas al fin regalarte mi luz, y mostrarte mi necesidad de vos, y poder sentir tu necesidad de mi…
PD: Tu retrato sigue colgado en el mismo lugar, y mi ventana y mi puerta están abiertas…
Victoria

Mónica dijo...

Juan… querido Juan… tengo en mis manos tu carta y no puedo dejar de preguntarme por que tuvimos que llegar a esto… ¿Sabés? Vos me acusás de haber cerrado mi ventana, y sin embargo yo debo decirte que nunca quisiste entrar para mirar conmigo a través de ella. Yo deseaba eso, que estuvieras conmigo, no vos de un lado y yo del otro, sino conmigo.
Hoy en ese tren, que te aleja de mi en un exilio que vos, sin darte cuenta, elegiste, por primera vez me expresas tu necesidad de mi, cosa que esperé durante todo el tiempo en que intentamos escribir nuestra historia y que nunca pudiste (o no quisiste) hacer. Sin embargo yo cada día habría mi ventana para esperarte e invitarte a entrar, mostrándote sin miedos ni tapujos mi necesidad de vos. Pero de vos, no de ese que mostrás, de vos, del que yo alguna vez pude ver y que escondés como si fuera un pecado, de ese ser tierno, cariñoso, alegre, que habita en tu interior, oculto por quién sabe que oscuridades del alma.
Yo intenté darte luz ¿sabés?, te juro que lo intenté, cada día, cada momento que compartimos traté de iluminar tu vida, todas las veces que bailé para vos, o cuando pinté tu retrato, en nuestras caminatas, en las risas, o simplemente en el silencio compartido… Traté siempre, porque necesitaba tanto que tus sombras desaparecieran… necesitaba tanto que sonrieras, que fueras feliz… por la simple razón de que yo no podía ser feliz si vos no lo eras.
Pero no pude Juan, no lo logré, no fueron suficientes ni mi risa, ni mis bailes, ni mis paletas de colores, ni mi amor. No conseguí sacarte de tu encierro, de ese mundo tuyo inexpresivo, y preferí la cobardía de sufrir tu ausencia creyendo que me ayudaría a evadir la realidad de tu indiferente presencia.
Y hoy recibo tu carta… cuántos errores tuyos, cuántos míos… ¿Por qué tuviste que subir a ese tren para al fin hablar? ¿excusas? Posiblemente los dos tengamos muchas, pero lo que no me podés negar es que nunca, en todo este tiempo, me hablaste (si a esto se le puede llamar hablar) como en esta breve carta… ¿Qué no era suficiente lo que tenías para darme? Yo no te pedía nada, solo te quería a vos, tan simple como eso… y que dijeras todo lo que tenías para decir dándome la oportunidad de evaluar si cambiaba o no las cosas, y dándote la oportunidad de expresar lo que sentías.
¿Qué voy a entender con el tiempo? No, no le digas a mis tiempos cómo o cuándo entender, yo sé lo que hoy siento, pienso, deseo y necesito; y al menos para mí hoy están cambiando muchas cosas, así que dejame soñar que para vos también, y que después del invierno que transita tu alma vas a florecer en algún camino que te traiga de regreso, libre de miedos, y me permitas al fin regalarte mi luz, y mostrarte mi necesidad de vos, y poder sentir tu necesidad de mi…
PD: Tu retrato sigue colgado en el mismo lugar, y mi ventana y mi puerta están abiertas…
Victoria

Mónica dijo...

hola, es la primera vez que entro y el blog me fue recomendado, como me gustó mucho me prendí en el desafío de tratar de contestarle a Juan, cosa bastante difícil de hacer ante una persona tan conflictuada. Volveré, hay mucho para absorber!!