Llueve con ganas. Con saña y volvi peor que cuando me fui. Me encerre un poco mas en mi para no mojarme. Pero la lluvia no cede y ya no tengo 25 años, como cuando me sentaba, tecleaba y disfrutaba de eventos que sabia, a la larga, no tendrian resolución ni retorno posible.
Llueve mientras viajo y yo sin controlar el viaje, la lluvia o mi vida. Escribo bajo la lluvia. Quizas sea una señal.
LGS
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