2009-12-02

A la vuelta de todas las cosas

Cinco cosas me acercaron a vos. Tu gusto por la música de los 70's, el cariño por los animales perdidos, tu no frivolidad que al menos yo creía interpretar, la increíble ingenuidad de la adolescencia y el entender cada cosa que decías, sin haberlas dicho siquiera.
Después todo fue una vorágine, pero que avanzaba en cámara lenta, al ritmo de la prosa escrita en una carta, que solo viajaba los 20 metros que nos separaban entre los salones del colegio. Era extraña esa dualidad, porque al vernos, apenas si nos hablábamos, un gesto, un acercarse, y luego nada... nada de lo mucho que dejábamos ver en el "otro lado" de nuestra relación.
Te conocí con tu apodo, sin que te gustaran tus nombre, que tan bien alimentaban mi sueños, encajando perfectamente en delirios que nunca iba a llevar a cabo. Luego fuiste flaca, simplemente. Antes, mucho antes de Calamaro. Y era así en los renglones, los miles de renglones que no cesaban de fluir como un río desbordado. Y comencé luego a guardar ese río. A esconderlo, en la profundidad abismal de mi alma, donde yo ni siquiera me animaba a asomarme. El vértigo que me provocaba aceleraba mi corazón, así que te disfracé de mil formas. Te escondí en miles de lugares y te encontré en cada acorde de la música que compartíamos. Fui dos días vegetariano por vos, y creo que vos entendiste el deporte por mi.
Pero todo seguía ahí, acumulandose, apilandose entre cartas y suspiros, entre canciones y barriletes. Siempre llenando algo que yo creía sin límites... hasta que te fuiste. Te fuiste físicamente, seguiste con el paso lógico que había que dar. Ahora sé que no me olvidaste, se que yo no lo hice... diez años. Diez años pensándote, imaginandote en esas cartas que quemé para luego arrepentirme. Diez años chocando contra tu pared, manchandola de la sangre de mis conquistas, que volvían a ser derrota cuando tu fantasma aparecía inexorablemente a mi llamado... diez años hasta desterrarte.

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A Silvana la conocí en un antro Underground al que asistía como si de una reunión religiosa se tratara. Apenas terminado el colegio, pensando que iba a hacer con mi vida, presión de los padres... post adolescencia modelo.
La conocí dejándole una bomba de efecto retardado, pasando a su lado y diciéndole que estaba seguro de que era ella fan de U2, y siguiendo mi camino, contando los segundos hasta oír la explosión. Y la onda expansiva de dicha explosión llego en forma de mujer, acercándose y preguntándome como es que yo sabia eso. Me sentí bien, en forma. A veces mi cerebro guarda esos datos que aparecen luego, con el correr del tiempo, en forma repentina, y me ayudan a armar un rompecabezas que mi razón se niega a interpretar. La había visto con una remera de U2 en el colegio, muchos años antes.
Preparé el terreno, con paciencia, metódicamente y lo coroné cantándole al oído Stay (faraway so close).
La visité a su casa, como cualquier novio de los 90's, caminando hasta su puerta con REM al oído, en los Aiwa que me permitían disipar la exitacion en aumento a cada paso que daba.
No estaba conforme con su vida, ni con lo que le deparaba el futuro. Tampoco estaba demasiado conforme con mi camino, apenas trazado, apenas visible... pero eso fue un problema a futuro, no lo era todavía. Caminamos un poco, ella con una manzana verde en la mano, yo con miles de cosas en la garganta, todas apretadas y sin dejar salir a ninguna. Fuimos a una plaza, nos besamos.
Se entendió bien con mi madre (con el tiempo me di cuenta de que no era merito hacerlo... mi madre se entiende con todo el mundo), y el sexo empezó lentamente, explorándonos mutuamente. Nunca entendí por que me dijo que era virgen, no lo necesitaba ni me interesaban esas cosas... Explotamos una noche, en casa, sofocando los gemidos con la música de fondo de la Mtv.
Volvimos a lo del futuro cuando me contó que empezaba los cursos previos de medicina. Yo estaba bastante decidido por la docencia, y eso desencadenó mi primera ruptura por principios. En determinado momento me dijo que no le parecía una carrera muy rentable, yo le hable de vocación, de no pensar mucho en lo económico... de el trabajo y el estudio (jamás le mencioné el fusil). Exageradamente, dijo que no creía que ese fuera un futuro para ella, le dije que bueno, la entendía, la saludé y me fui. Me alcanzo en la parada del colectivo... debí haberme ido caminando, por otro lado.

Cruzaba la plaza, con sus canteros circulares y los areneros. La cancha de volley - basket - fútbol - patín y todo lo que se prestase para matar el aburrimiento. Y la vi. La Flaca esperaba algo, nunca supe que.
Sentí un iman de carne atrayéndome hacia ella, pero en lugar de contenerme, veía como aumentaba mi velocidad. Iba a ser una colisión, y quería que fuera bien fuerte, al ritmo de los latidos de mi corazón. Vi su media sonrisa, sus ojos marrones al sol cuando levanto la mirada, creo que me invitó a sentarme. Yo estaba demasiado absorto como para entender nuestro idioma... Nos pusimos al día, hablamos de nuestras relaciones. Me contó que su novio le había pegado. Y fue ahí cuando tuve el impulso, el primero que decidió el futuro de mi relación con Silvana. Mientras la Flaca me hablaba, sentía en mi el deseo de callarla, de decirle... gritarle, que podíamos tener un futuro mejor juntos, un futuro a la vuelta del fin de semana siguiente, sin ir más allá. Que yo podía dejar a Silvana, ella a su novio (me había dicho el nombre, pero lo borré inmediatamente de mi mente) y seguir juntos. Yo jamás te hubiese golpeado, hicieras lo que hicieras... Todo eso me paso por la mente en unos segundos interminables. Todo lo que había estado guardado en el abismo sin fondo, se reveló a punto de desbordarse incontenible... Y me callé. Le di un abrazo, mitad temblor, mitad furia y me fui. Le compré flores a Silvana, no duraron. Con el tiempo nuestras diferencias se hicieron insalvables. No nos volvimos a llamar, eran épocas sin celulares ni mails y apenas algunas lineas de teléfono. No hubo nada mas que un chau. Algo de lágrimas en sus ojos, resignacion en mi mirada. Luego me enteré que me había engañado con un médico residente mientras realizaba su acercamiento a la carrera de medicina... y que decirle? Yo la había engañado mucho antes... quizás desde un primer momento.

8 comentarios:

La payasa... dijo...

Encantadora la historia. Los sentimiendo adolescentes son los que, de alguna manera, no se pueden borrar.

Un futuro a la vuelta de la esquina, es creer que todo puede ser (sin importar como), pero que será.

Me gusto mucho y quiero seguir leyendo sobre esta historia!
Besos miles

natxus dijo...

Es la vida. ¿que otra cosa si no?

Luna dijo...

Amores que marcan a fuego. Amores que no pueden explicarse.

Besos

Eric 2.0 dijo...

Qué melancólico, qué precioso este texto. Me dieron ganas de que no se terminara más. Muy, pero muy bueno!

LGS dijo...

Bueno, gracias... me emocionaron sus coments. Y no se preocupen, esto sigue. Va a ser largo. je

Saludos a todos y gracias x pasar!

nancy dijo...

liiindo!!(lo q escribiste,obvio,no se malinterprete)hacìa bastante q no andaba por acà..pero valiò la pena

Mariela Torres dijo...

¡Qué hermoso texto! La historia es preciosa, y está escrita de una manera tan sensible, que me parece que estoy sintiendo todo eso.

¡Saludos!

La payasa... dijo...

Actualización!