2006-07-17

Bielsa

No soy de los que simpatizan x Bielsa (ovbio por que) pero tampoco toleré jamás como lo mató el periodismo de Buenos Aires.
Agrego que me gustaba el modo de juego de Argentina con él, y que me dió bronca haber quedado afuera en el 2002 viendo algunos caprichos del técnico que no me parecieron para nada bien.

Para conocerlo un pocom dejo estas palabras de Nelson Vivas quien jugó un mundial en el equipo de Bielsa:

"—¿Y qué tal las charlas técnicas?

-Cortitas. Sólo te daba un impulso anímico. Una vez, contra Colombia, allá, por Eliminatorias, nos dijo lo mejor que escuché de un técnico: "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre".

La batalla por Israel

Leyendo uno de los bloggs que me gusta (Filosofía Barata) encontré este comentario del bloggista, y como me gusta debatir, no pude evitar contestar. Se trata sobre un tema actual, la guerra entre Israel y Palestina, y también me dió la oportunidad de expresar mi sentir, en primer lugar contra todo tipo de violencia, y en segundo lugar, para tratar de difundir un poco más el porque de esta guerra, el trasfondo de todo. Claro está, no soy de los que creen que los Israelitas por haber vivido el holocausto (en su gran mayoría, pero no todos) tienen derecho a hacer lo que se les ocurra.
A continuación, transcribo lo que leí y las varias contestaciones.

Ariel Sharón, el nazi.

Actualmente es "de buen tono" entre la izquierda ser antijudío. Nunca he sido tan imbécil. Respeto mucho al pueblo judío por todo lo que ha tenido que pasar, el coraje con el que ha sobrevivido, su entereza, su sentido de identidad, la fidelidad a sus creencias; si uno es creyente, además, los judíos resultan una especie de antepasados remotos.

Todo eso está siendo echado a la basura por nazis como Ariel Sharón y los extremistas del sionismo. Ojalá recapaciten y salgan del Líbano, antes de que sea más tarde todavía.

Hombre lobo Dijo:

El problema, creo yo, es algo que va más allá de los líderes judíos o del movimiento sionista. Es lo que en ocasiones yo llamo la "lógica del oprimido". Existe un GRAN número de judíos que creen que todas las desgracias que les han sido infligidas en el pasado les dan carta blanca para hacer, básicamente, lo que les de la gana. No hay más que ver las imágenes de cuando Sharon desalojó a los colonos de Gaza: en ellas se veía a más de un joven (cuando mucho treinta años de edad) decir que tenía derecho a quedarse allí porque "su abuelo había muerto en el Holocausto".

Y lo que dices del rechazo hacia los judíos es solamente a nivel personal y a nivel de los Estados zátrapas como el de Venezuela, Irán, etc. Nunca verás a un país del llamado "Eje del Bien" condenar al Estado de Israel por sus fechorías. Ahí tienes a la Unión Europea por ejemplo: el único que ha salido a la palestra a "contrariar" a Israel ha sido España, y MUY tímidamente. Ya ni hablemos de Estados Unidos, cuyo presidente demuestra estar completamente fuera de la realidad al referirse a la situación actual con una frase como "Israel tiene derecho a defenderse".

Así que antisemitismo de Estado, la verdad es que no hay, por mucho que quieran decir lo contrario. Antisemitismo personal, ese sí puede que se esté formando, pero tampoco es que ellos (el Estado de Israel) estén ayudando mucho a que no se de.

K@rol dijo:

Pese a lo que Dios nos enseña en la Biblia acerca de los judíos y nos dice que pidamos siempre por la paz de Jerusalem, me cuesta aceptar las tácticas que usan en materia de política extranjera. No los defiendo sin embargo no puedo tampoco atacarlos...
Saludos,

A.L. Dijo:

En este caso ser anti judío me parece una expresión errada. Ser anti-israelita sería lo correcto porque estámos hablando de un pueblo, una nación que hace la guerra a otra (en este caso los israelitas). El tema de la izquierda y el sentimiento pro nazi se debe dar en tu país, en el mío no. Puntualmente la izquierda en mi país (la izquierda que no apunta a conseguir representividad política sino la que cree en la igualdad de derechos) rechaza todo sentimiento discriminatorio. Sería bueno que aclararas que estas hablando de la izquierda de tu país y no de ese movimiento a nivel mundial.
Luego está la cuestión del territorio de Israel. La tierra prometida, como le llaman, les fue concedida por Dios, pero luego fueron expulsados de ella y la mimsa se vió gradualmente ocupada por lo que sería actualmente la población de el Líbano y Palestina. Como sabrás, Israel ocupó esas tierras en la década del 50 por medio de una guerra. Y el motivo por el cual se apoderó es la explicación de que esa tierra fue otorgada por Dios para ellos. Si tenemos en cuenta que más del 70 u 80% de la población terrestre no cree en nuestro Dios, el motivo se cae a pedazos. Se apoderaron por la fuerza de las armas sometiendo a un pueblo que llevaba cientos de años viviendo ahi. Pero como estaba muy reciente lo del holocausto nazi, hablar contra esa actitud del pueblo de Israel te convertía en un pro nazi a ultranza. Lo que decís respecto a su fidelidad a sus creencias y demás también puede interpretarse de otra manera... El pueblo judío es tan fiel a sus creencias porque ha sido perseguido durante los últimos 2000 años, y de no aferrarse a sus costumbre y creencias como hubiera sibrevivido? Cabe aclarar que la persecución a los judios no es un invento moderno de los nazis, sino que fueron condenados por Dios a ser perseguidos y a ser los últimos en entrar en el reino de los cielos por no reconocer a Cristo como hijo de Dios (además de asesinarlo por cotradecir el comercio corrupto que se desarrollaba en sus templos). Ahora bien, soy un nazi por decir todo esto? No, no lo soy. Tambien está muy difundida la mentira asquerosa de que quien habla mal de los judíos es la rencarnación de Hitler o Himmler. He tenido la suerte de leer algo más que la ficción del escritor Isaac Asimov (por cierto, judío, aunque no practicante) en donde aclara este punto de vista y comenta algunas cosas más. Como por ejemplo que hay cientos de sobrevivientes del holocausto que, al pisar tierra Isrraelí, se convierten automáticamente en perseguidores de palestinos. Con esos barrios "cercados" para palestinos, persecuciones políticas, muerte por represalias, a quien se parecen? si pensaron en la Gestapo, acertaron.
Aqui han catalogado como basura a Sharon y como nazi por llevar por llevar adelante una guerra extremista sionista. Bien, que calificativo se merecen los israelíes por desalojar por las armas y asesinando y bombardeando a los palestinos argumentando un derecho divino de posesión de tierras? Acaso porque pertenecen, en un pasado lejando, a una raiz común de nuestra religión occidental, no son extremistas religiosos? Me parece que la propaganda ha hecho mella en la crítica objetiva. Tampoco entiendo por que desde ambos bandos no toleran la convivencia pacífica de credos. Pero comprendo que yo reaccionaría muy mal si alguien viniera a Rosario a decirme que tengo que irme o me matarán ya que esta ciudad les pertenece por derecho divino, sobre todo basándose en un Dios en el que no creería...

2006-07-11

La mejor trilogía para hombres: The Godfather




Una película que acaparó la admiración de varias generaciones. Muchas mujeres han dicho que es un filme para hombres, y no dejo de pensar que puede ser así por la violencia y el papel que se les da a las mujeres en esta especie de micro-sociedad inserta en los Estados Unidos de principio de siglo en adelante.
Para quienes tenemos ascendencia italiana la película nos resulta más atractiva ya que rememoramos viejas tradiciones de nuestros abuelos como el almuerzo con toda la familia a la mesa, los tradicionales spaghetis con vino tinto y las tarantelas en las fiestas familiares.
El temperamento explosivo tambien es una marca registrada de los sicilianos, algo que no se diluye en la sangre de sus desendientes...
Personalmente, la mejor película. Con un cúmulo de actores increibles (Marlon Brando, Al Pacino, Robert de Niro, Robert Dubal, Diane Keaton, etc. etc. etc.)que se consagraron en esos filmes o ya eran consagrados...y un director genial como Francis Ford Cópola Un filme para observar en los miles de pequeños detalles y luego en la totalidad de la trama como una experiencia única. Para quienes no la vieron, "compórtense como un hombre!!!" y mírenla. Salud! salud! salud!

A!

Los italianos dicen que la vida es tan dura
que el hombre debe tener dos padres que velen por él;
por eso todos tienen un padrino.

Tom Hagen,
Consigliere de la Familia Corleone
El Padrino, Mario Puzo


El padrino

Hay hombres que no pueden escoger su destino. El destino los escoge a ellos. Sus genes están formados a base de poder y fortaleza; su piel puede ser de oveja, más su alma es de piedra. Un instinto sicario vive en ellos; un hambre no saciada les levanta la mirada y una inteligencia visionaria los compele a existir como lo mejor que pueden ser. Michael Corleone es uno de estos hombres.

El Padrino, la versión para pantalla del libro más exitoso de Mario Puzo es para muchos, la mejor cinta que se haya filmado, al menos en Norteamérica. Y voy a terminar pronto... Aquel que no ha visto El Padrino no puede decir que ama al cine.

Y es que no hablo sólo de un guión excelso, garabateado por la misma pluma que escribiera la novela, sino de un compendio del saber humano. La historia de los Corleone es superficialmente una fábula épica de mafiosos, pero en el fondo, su alma es el relato de un refugiado italoamericano radicado en Nueva York: Don Corleone, un hombre grande, no sólo en edad sino en sabiduría; sus conceptos acerca de los lazos filiales, la amistad, la lealtad y los enemigos, son considerados por muchos, un credo en la vida diaria de un verdadero hombre.

Magistralmente dirigida por el gran Coppola, El Padrino marcó un parteaguas en la historia de las películas de gangsters.

No existe a la fecha un producto tan sublime. A partir de su estreno, el maestro Coppola fue llevado a los altares del séptimo arte, aún cuando se dice que su mejor trabajo es The Conversation y su película cumbre: Apocalypse Now, en donde, al igual que en The Godfather, Marlon Brando arrasa con la pantalla.

Cualquiera que deseé ser actor cometería un crimen si dejara de ver a Brando en esta cinta; su histrionismo se calificó de excelso, su mímica, su voz, su andar y hasta la forma de mirar. Marlon Brando fue siempre una gran estrella de cine, pero jamás se le vió brillar tanto como en el rol de Don Vito Corleone, el jefe de la familia más poderosa de Nueva York y hoy un ícono inmortal del cine.

La cinta no sólo mostró a esta gran estrella; fue también la catapulta del hoy consagrado Al Pacino, quien para muchos brinda en esta realización y su posterior secuela, lo mejor de su meteórica carrera. El elenco no termina ahí; Robert Duvall y James Caan fueron nominados junto con Pacino al Oscar por la mejor actuación de soporte. ¡Tres actores de una misma película en una sola categoría! Irónicamente ninguno de ellos ganó.

No obstante lo anterior, El Padrino fue galardonada como la Mejor Película de 1972; su guión y la actuación de Brando también le valieron sendos Oscares y aún cuando la magnífica cinta fue nominada en ¡nueve categorías! sólo pudo llevarse a casa tres estatuillas. Un caso más de la ocurrente estupidez de la Academia.

El libro de Puzo es perfecto, aún cuando éste lo niegue y diga, en sus propias palabras, que solamente lo escribió para hacer dinero. Sin embargo, para todos aquellos que hemos tenido sus más de quinientas páginas en nuestras manos y ojos, sabemos que El Padrino es una novela que no permite ser leída en un plazo mayor a siete días; así es su dinamismo, su exquisito desarrollo de personajes, su trepidante ritmo y su fantástico manejo de la cronología.

Puzo contaba con tan sólo 45 años, tenía un montón de deudas y trabajaba de freelance para una revista. Sobra decir que no tuvo que hacerlo más cuando los derechos de su libro para ser convertido en película, fueron comprados por una cantidad hasta entonces jamás pagada por un escrito: ¡Cuatrocientos diez mil dólares ! El buen Puzo se llevó la mitad de ese billete y muchos pagos más que vendrían posteriormente: estos dividendos no sólo fueron de índole monetaria; su guión y el de su secuela le obsequiaron con 2 oscares y el dinero suficiente para dedicarse a escribir más novelas de mafiosos como El Ultimo Don y Omerta; además, El Padrino se mantuvo en los primeros lugares de la lista de best sellers durante ¡67 semanas consecutivas ¡!; ¡y se vendieron más de veintiun millones de ejemplares!

En toda la cinta de El Padrino, por increíble que parezca, jamás se menciona la palabra Mafia. Se dice que cuando Puzo y Coppola trabajaban en ella, unos caballeros se presentaron a verlos y en un tono más italiano que inglés les dijeron...

- Sabemos que están filmando una película acerca de algunos negocios de Nueva York... Bueno... nosotros sólo queríamos decirles que por la propia seguridad de ustedes y de la cinta, palabras como Mafia, Cosa Nostra y otras similares jamás deberán ser mencionadas...


El escritor y el director de la cinta comprendieron muy bien la advertencia y por ello siempre se refirieron a los Corleone como "La Familia".

El Padrino cuenta con una pila de secuencias extraordinarias como la escena inicial, un prodigio de iluminación y dramatismo, donde un hombre cuya hija ha sido maltratada va a pedirle justicia a Don Corleone; resaltan también los cuadros con " la cabeza de caballo", la comida de Michael Corleone con Sollozo y el Capitán de policia que marca el inicio de su espiral descendente; y la magistralmente filmada secuencia final, donde al ritmo de música sacra interpretada sólo por un órgano, podemos apreciar por un lado el trágico destino de los enemigos de los Corleone, y por otro, el bautismo sagrado y la hipócrita renuncia a Satanás del recien encumbrado nuevo Don.

El Padrino es verdad que es una historia sobre criminales. Sin embargo y no exagero, definitivamente es la mejor, ya que su narrativa no es simplista y lineal, sino que al igual que un río se compone de diversas afluentes que van dándole fuerza hasta llegar a convertirse en un caudaloso mar.

El Padrino es una brutal narración acerca de un hombre de inquebrantables principios que debe legar todo su imperio a su hijo; éste siempre ha renegado de su familia y sin embargo, al final, se ve vencido por su propia sangre y sucumbe a la irresistible seducción del poder a través del amor a su padre.¿Y quién no lo haría?

Una historia poderosa, sabia, brillante y excelsa.

IL Catenaccio se impone....

A continuación transcribo un comentario que me pareció tristemente cierto.
Pero así sentimos el fútbol los argentinos. De todas maneras, forza Italia y felicitaciones por el campeonato obtenido.

El catenaccio en el alma
Noticiero del mediodía
Canal 13
Fabio Cannavaro
Los italianos explotaban de alegría en el Obelisco. "¡Forza Italia!", "¡Campioni do mondo!", "¡I migliori!", gritaban, y en medio de los gritos tiró uno de los tanos: "¿Y quién es el mejor defensor del mundo...? ¡¡¡Cannavaaaaarooooo!!!", fue la respuesta de la masa en tono eufórico. Y claro: con el catenaccio a flor de piel, el defensor es el rey. Pensar que otros campeones vivaban a los Pelé, Maradona, Mario Kempes o Zidane...

El vicio del tabaco

Bien, han publicado mi carta de lectores donde reflejo parte de mi sentir sobre el cigarrillo... Espero que ninguna tabacalera envie asesinos a sueldo a buscarme, jeje. Me estaba preguntando, ya que en esta vida todo
tiene su justificación, en que habrán "incumplido" las tabacaleras para que se dicte esta ley en una ciudad con tanta gente que consume cigarrillos... quizás olvidaron el cumpleaños de algún funcionario...? Aquí les va mi carta, que fue publicada y puede verse en este link, si asi lo desean. http://www.lacapital.com.ar/2006/07/11/cartas/noticia_309069.shtml

A!

Bares para fumadores

Estoy totalmente de acuerdo en que haya bares para fumadores (debidamente aclarado), sobre todo porque considero insalvable el respetar a quienes sufren el vicio incontrolado del tabaco. Pero he leído en varias cartas de lectores a fumadores que dicen ser víctimas de la discriminación. Yo me pregunto: ¿de qué discriminación hablan?, ¿de la que sufrimos quienes no fumamos durante años al tener que retirarnos de lugares donde los fumadores no pueden contener su vicio y fuman compulsivamente? Nunca leí carta alguna de fumadores pidiendo por lugares "libres de tabaco" para quienes no fumamos. Por último, alguien calificó una vez en esta sección al cigarrillo como una costumbre. El cigarrillo, insisto, es un vicio. Una costumbre puede suspenderse en cualquier momento y no genera ningún síndrome de abstinencia. Una costumbre, como jugar al fútbol los sábados o leer en una plaza, no degrada mi salud ni la de los que me rodean. Con semejante criterio, ¿la cocaína también sería una costumbre? Ilógico desde todo punto de vista. A veces me pregunto dónde estaba la tolerancia de los fumadores cuando desplegaban sus vicios en todo lugar y a toda hora.

Ariel Lagos, DNI 25.204.080

2006-07-10

Ley Anti tabaco






Hace poco tiempo se aprobó en mi ciudad una ley que prohibe fumar en lugares públicos de cualquier tipo (previamente se habia prohibido fumar en dependencias públicas), dicho incumplimiento trae aparejadas severas multas a los dueños de los locales.
A raíz de esto se ha desatado una ola de furiosas críticas por parte de los fumadores quienes haciendo honor a una tradición de no respetar a quienes no fumamos encendiendo cigarrillos en todas partes, se oponen a dicha ley por considerarla discriminatoria. Terrible estupidez, ya que jamás un fumador se preocupó de si al ancender el cigarrillo le hacía daño a quienes se encontraban cerca.
Mi experiencia personal al respecto me recuerda que al haber pedido que se apagara un cigarrillo obtuve como respuestas insultos o, como mínimo, la frase: "si no le gusta, váyase a otro lado". Otros, haciendo gala de una desverguenza increible, calificaron al cigarrillo como "una arraigada costumbre" y que como tal, no debe ser abolida. Me limito a marcar que lo que se menciona como costumbre es una simple adicción, al mismo nivel que el alcohol, el juego o las drogas. Que provoca en la mayoría de los casos una muerte mucho más lenta, es cierto, pero no deja de ser una adicción. Lo que marcan todas estas cartas hablando de la libertad de fumar y demás es la nula capacidad de los fumadores de dejar el cigarrillo a voluntad. Como dijo alguien en un graffiti callejero: "yo elijo mi forma de vivir, usted puede elegir su forma de morir...". Y en eso concordamos, no me molesta ni trato de que se prohiba el cigarrillo, pero en lugares´abiertos o en sus propias casa (las de los fumadores).

He tenido que soportat trabajar con fumadores "desesperados" esos que prenden un cigarrillo con la colilla del otro, y realmente la he pasado muy mal... asíque adelante con esa ley, que se haga cumplir a rajatabla. Después de todo, es por el bien de fumadores y no fumadores...

A!

2006-07-04

Eclipse de mar - Joaquin Sabina

Retomando el top... vaya a saber uno cuanto, este es otro tema de "cabecera". Muy realista su poesía, haciendo incapié en la melancolía y muchos sentimientos más. Me gusta la versión hecha por Baglietto y Sabina en vivo. Una gran canción...




Eclipse de mar
(Joaquín Sabina)
Hoy dice el periódico que ha muerto
una mujer que conocí,
que ha perdido en su campo el atlétic
y que ha amanecido nevando en París.
Que han pillado un alijo de coca,
que a piscis y acuarios les toca
el vinagre y la hiel.
Que aprobó el parlamento europeo
una ley a favor de abolir el deseo,
que falló la vacuna anti-sida,
que un golpe de estado ha triunfado
en la luna y movidas así.
Pero nada decía la prensa de hoy
de esta sucia pasión,
de este lunes marrón,
del obsceno sabor a cubatade ron de tu piel,
del olor a colonia barata
del amanecer.
Hoy, amor, como siempre
el diario no hablaba de ti,
ni de mí.
Hoy dijo la radio que han hallado
muerto al niño que yo fui,
que han pagado un pasote de pelas
por una acuarela falsa de Dalí
que ha caído la bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú,
que subió la marea,
que fusilan mañana
a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy es el padre del mono
del año dos mil.
Pero nada decía el programa de hoy
de este eclipse mar,
de este salto mortal,
de tu voz tiritando en la cinta
del contestador,
de las manchas que deja el olvido
a través del colchón.
del otono como una amenaza
dolor de en las tazas
huellas de carmin
Hoy, amor, como siempre
el diario no hablaba de ti,
ni de mí

2006-06-30

Se terminó el sueño




Bueno, hemos quedado fuera del mundial. Muy digna nuestra actuación, nos faltó un poco de fuerzas y "piernas" para ganarle a una muy ganable Alemania. Se notó el respeto que nos tuvieron en un partido que nos fue favorable en su mayor parte. Dominamos, pero no pudimos definirlo y en la lotería de los penales, ellos ganaron. Ahora a buscar otro tipo de programas en la televisión ya que si Argentina esta fuera del mundial, el mismo carece de interés. Si, los argentinos en materia de fútbol, somos así. El mundial es un evento para ver si y solo sí esta Argentina jugando. No esperamos que nos entiendan, solo que nos respeten en nuestro sentir de ese deporte- pasión nacional.
Bien por los jugadores, bien por el técnico (la crítica por no haber llevado determinado jugador ya la hice en su momento, no tiene lugar ahora). A esperar 4 años más por Sudáfrica 2010.
Igual: VAMOS ARGENTINA!!!!!!!!!!

A!

2006-06-23

Hombre de la esquina rosada. Jorge Luis Borges

Hombre de la esquina rosada
A Enrique Amorim
A mi, tan luego, hablarme del finado Francisco Real. Yo lo conocí, y eso que éstos no eran sus barrios porque el sabía tallar más bien por el Norte, por esos laos de la laguna de Guadalupe y la Batería. Arriba de tres veces no lo traté, y ésas en una misma noche, pero es noche que no se me olvidará, como que en ella vino la Lujanera porque sí a dormir en mi rancho y Rosendo Juárez dejó, para no volver, el Arroyo. A ustedes, claro que les falta la debida esperiencia para reconocer ése nombre, pero Rosendo Juárez el Pegador, era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita. Mozo acreditao para el cuchillo, era uno de los hombres de don Nicolás Paredes, que era uno de los hombres de Morel. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro, con las prendas de plata; los hombres y los perros lo respetaban y las chinas también; nadie inoraba que estaba debiendo dos muertes; usaba un chambergo alto, de ala finita, sobre la melena grasíenta; la suerte lo mimaba, como quien dice. Los mozos de la Villa le copiábamos hasta el modo de escupir. Sin embargo, una noche nos ilustró la verdadera condicion de Rosendo. Parece cuento, pero la historia de esa noche rarísima empezó por un placero insolente de ruedas coloradas, lleno hasta el tope de hombres, que iba a los barquinazos por esos callejones de barro duro, entre los hornos de ladrillos y los huecos, y dos de negro, dele guitarriar y aturdir, y el del pescante que les tiraba un fustazo a los perros sueltos que se le atravesaban al moro, y un emponchado iba silencioso en el medio, y ése era el Corralero de tantas mentas, y el hombre iba a peliar y a matar. La noche era una bendición de tan fresca; dos de ellos iban sobre la capota volcada, como si la soledá juera un corso. Ese jue el primer sucedido de tantos que hubo, pero recién después lo supimos. Los muchachos estábamos dende tempraño en el salón de Julia, que era un galpón de chapas de cinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado. Era un local que usté lo divisaba de lejos, por la luz que mandaba a la redonda el farol sinvergüenza, y por el barullo también. La Julia, aunque de humilde color, era de lo más conciente y formal, así que no faltaban músicantes, güen beberaje y compañeras resistentes pal baile. Pero la Lujanera, que era la mujer de Rosendo, las sobraba lejos a todas. Se murió, señor, y digo que hay años en que ni pienso en ella, pero había que verla en sus días, con esos ojos. Verla, no daba sueño. La caña, la milonga, el hembraje, una condescendiente mala palabra de boca de Rosendo, una palmada suya en el montón que yo trataba de sentir como una amistá: la cosa es que yo estaba lo más feliz. Me tocó una compañera muy seguidora, que iba como adivinándome la intención. El tango hacía su voluntá con nosotros y nos arriaba y nos perdía y nos ordenaba y nos volvía a encontrar. En esa diversion estaban los hombres, lo mismo que en un sueño, cuando de golpe me pareció crecida la música, y era que ya se entreveraba con ella la de los guitarreros del coche, cada vez más cercano. Después, la brisa que la trajo tiró por otro rumbo, y volví a atender a mi cuerpo y al de la companera y a las conversaciones del baile. Al rato largo llamaron a la puerta con autoridá, un golpe y una voz. En seguida un silencio general, una pechada poderosa a la puerta y el hombre estaba adentro. El hombre era parecido a la voz. Para nosotros no era todavía Francisco ReaI, pero sí un tipo alto, fornido, trajeado enteramente de negro, y una chalina de un color como bayo, echada sobre el hombro. La cara recuerdo que era aindiada, esquinada. Me golpeó la hoja de la puerta al abrirse. De puro atolondrado me le jui encima y le encajé la zurda en la facha, mientras con la derecha sacaba el cuchillo filoso que cargaba en la sisa del chaleco, junto al sobaco izquierdo. Poco iba a durarme la atropellada. El hombre, para afirmarse, estiró los brazos y me hizo a un lado, como despidiéndose de un estorbo. Me dejó agachado detrás, todavía con la mano abajo del saco, sobre el arma inservible. Siguió como si tal cosa, adelante. Siguió, siempre más alto que cualquiera de los que iba desapartando, siempre como sin ver. Los primeros -puro italianaje mirón- se abrieron como abanico, apurados. La cosa no duró. En el montón siguiente ya estaba el Inglés esperándolo, y antes de sentir en el hombro la mano del forastero, se le durmió con un planazo que tenía listo. Jue ver ése planazo y jue venírsele ya todos al humo. El establecimiento tenía más de muchas varas de fondo, y lo arriaron como un cristo, casi de punta a punta, a pechadas, a silbidos y a salivazos. Primero le tiraron trompadas, después, al ver que ni se atajaba los golpes, puras cachetadas a mano abierta o con el fleco inofensivo de las chalinas, como riéndose de él. También, como reservándolo pa Rosendo, que no se había movido para eso de la paré del fondo, en la que hacía espaldas, callado. Pitaba con apuro su cigarrillo, como si ya entendiera lo que vimos claro después. El Corralero fue empujado hasta él, firme y ensangrentado, con ése viento de chamuchina pifiadora detrás. Silbando, chicoteado, escupido, recién habló cuando se enfrentó con Rosendo. Entonces lo miró y se despejo la cara con el antebrazo y dijo estas cosas: ­Yo soy Francisco Real, un hombre del Norte. Yo soy Francisco Real, que le dicen el Corralero. Yo les he consentido a estos infelices que me alzaran la mano, porque lo que estoy buscando es un hombre. Andan por ahí unos bolaceros diciendo que en estos andurriales hay uno que tiene mentas de cuchillero , y de malo , y que le dicen el Pegador. Quiero encontrarlo pa que me enseñe a mi, que soy naides, lo que es un hombre de coraje y de vista. Dijo esas cosas y no le quitó los ojos de encima. Ahora le relucía un cuchillón en la mano derecha, que en fija lo había traído en la manga. Alrededor se habían ido abriendo los que empujaron, y todos los mirábamos a los dos, en un gran silencio. Hasta la jeta del milato ciego que tocaba el violín, acataba ese rumbo. En eso, oigo que se desplazaban atrás, y me veo en el marco de la puerta seis o siete hombres, que serían la barra del Corralero. El más viejo, un hombre apaisanado, curtido, de bigote entrecano, se adelantó para quedarse como encandilado por tanto hembraje y tanta luz, y se descubrió con respeto. Los otros vigilaban, listos para dentrar a tallar si el juego no era limpio. ¿;Qué le pasaba mientras tanto a Rosendo, que no lo sacaba pisotiando a ese balaquero? Seguía callado, sin alzarle los ojos. El cigarro no sé si lo escupió o si se le cayó de la cara. Al fin pudo acertar con unas palabras, pero tan despacio que a los de la otra punta del salón no nos alcanzo lo que dijo. Volvió Francisco Real a desafiarlo y él a negarse. Entonces, el más muchacho de los forasteros silbó. La Lujanera lo miró aborreciéndolo y se abrió paso con la crencha en la espalda, entre el carreraje y las chinas, y se jue a su hombre y le metió la mano en el pecho y le sacó el cuchillo desenvainado y se lo dió con estas palabras: ­Rosendo, creo que lo estarás precisando. A la altura del techo había una especie de ventana alargada que miraba al arroyo. Con las dos manos recibió Rosendo el cuchillo y lo filió como si no lo reconociera. Se empinó de golpe hacia atrás y voló el cuchillo derecho y fue a perderse ajuera, en el Maldonado. Yo sentí como un frio. ­De asco no te carneo­dijo el otro, y alzó, para castigarlo, la mano. Entonces la Lujanera se le prendió y le echó los brazos al cuello y lo miró con esos ojos y le dijo con ira: ­Dejalo a ése, que nos hizo creer que era un hombre. Francisco Real se quedó perplejo un espacio y luego la abrazó como para siempre y les gritó a los musicantes que le metieran tango y milonga y a los demás de la diversión, que bailaramos. La milonga corrió como un incendio de punta a punta. Real bailaba muy grave, pero sin ninguna luz, ya pudiéndola. Llegaron a la puerta y grito: ­ ¡;Vayan abriendo cancha, señores, que la llevo dormida ! Dijo, y salieron sien con sien, como en la marejada del tango, como si los perdiera el tango. Debí ponerme colorao de vergüenza. Dí unas vueltitas con alguna mujer y la planté de golpe. Inventé que era por el calor y por la apretura y jui orillando la paré hasta salir. Linda la noche, ¿;para quien? A la vuelta del callejón estaba el placero, con el par de guitarras derechas en el asiento, como cristianos. Dentre a amargarme de que las descuidaran así, como si ni pa recoger changangos sirviéramos. Me dió coraje de sentir que no éramos naides. Un manotón a mi clavel de atrás de la oreja y lo tiré a un charquito y me quedé un espacio mirándolo, como para no pensar en más nada. Yo hubiera querido estar de una vez en el día siguiente, yo me quería salir de esa noche. En eso, me pegaron un codazo que jue casi un alivio. Era Rosendo, que se escurría solo del barrio. ­Vos siempre has de servir de estorbo, pendejo ­me rezongó al pasar, no sé si para desahogarse, o ajeno. Agarró el lado más oscuro, el del Maldonado; no lo volví a ver más. Me quedé mirando esas cosas de toda la vida ­cielo hasta decir basta, el arroyo que se emperraba solo ahí abajo, un caballo dormido, el callejón de tierra, los hornos ­y pensé que yo era apenas otro yuyo de esas orillas, criado entre las flores de sapo y las osamentas. ¿;Que iba a salir de esa basura sino nosotros, gritones pero blandos para el castigo, boca y atropellada no más? Sentí después que no, que el barrio cuanto más aporriao, más obligación de ser guapo. ¿;Basura? La milonga déle loquiar, y déle bochinchar en las casas, y traía olor a madreselvas el viento. Linda al ñudo la noche. Había de estrellas como para marearse mirándolas, una encima de otras. Yo forcejiaba por sentir que a mí no me representaba nada el asunto, pero la cobardía de Rosendo y el coraje insufrible del forastero no me querían dejar. Hasta de una mujer para esa noche se había podido aviar el hombre alto. Para esa y para muchas, pensé, y tal vez para todas, porque la Lujanera era cosa seria. Sabe Dios qué lado agarraron. Muy lejos no podían estar. A lo mejor ya se estaban empleando los dos, en cualesquier cuneta. Cuando alcancé a volver, seguía como si tal cosa el bailongo. Haciéndome el chiquito, me entreveré en el montón, y vi que alguno de los nuestros había rajado y que los norteros tangueaban junto con los demás. Codazos y encontrones no había, pero si recelo y decencia. La música parecia dormilona, las mujeres que tangueaban con los del Norte, no decían esta boca es mía. Yo esperaba algo, pero no lo que sucedió. Ajuera oimos una mujer que lloraba y después la voz que ya conocíamos, pero serena, casi demasiado serena, como si ya no juera de alguien, diciéndole: ­Entrá, m'hija­y luego otro llanto. Luego la voz como si empezara a desesperarse. ­¡;Abrí te digo, abrí gaucha arrastrada, abrí, perra! ­se abrió en eso la puerta tembleque, y entró la Lujanera, sola. Entró mandada, como si viniera arreándola alguno. ­La está mandando un ánima ­dijo el Inglés. ­Un muerto, amigo ­dijo entonces el Corralero. El rostro era como de borracho. Entró, y en la cancha que le abrimos todos, como antes, dió unos pasos marcado ­alto, sin ver ­y se fue al suelo de una vez, como poste. Uno de los que vinieron con él, lo acostó de espaldas y le acomodó el ponchito de almohada. Esos ausilios lo ensuciaron de sangre. Vimos entonces que traiba una herida juerte en el pecho; la sangre le encharcaba y ennegrecia un lengue punzó que antes no le oservé, porque lo tapó la chalina. Para la primera cura, una de las mujeres trujo caña y unos trapos quemados. El hombre no estaba para esplicar. La Lujanera lo miraba como perdida, con los brazos colgando. Todos estaban preguntándose con la cara y ella consiguió hablar. Dijo que luego de salir con el Corralero, se jueron a un campito, y que en eso cae un desconocido y lo llama como desesperado a pelear y le infiere esa puñalada y que ella jura que no sabe quién es y que no es Rosendo. ¿;Ouién le iba a creer? El hombre a nuestros pies se moría. Yo pensé que no le había temblado el pulso al que lo arregló. El hombre, sin embargo, era duro. Cuando golpeó, la Julia había estao cebando unos mates y el mate dió Ia vuelta redonda y volvío a mi mano, antes que falleciera. "Tápenme la cara", dijo despacio, cuando no pudo más. Sólo le quedaba el orgullo y no iba a consentir que le curiosearan los visajes de la agonía. Alguien le puso encima el chambergo negro, que era de copa altísima. Se murió abajo del chambergo, sin queja. Cuando el pecho acostado dejó de subir y bajar, se animaron a descubrirlo. Tenía ese aire fatigado de los difuntos; era de los hombres de más coraje que hubo en aquel entonces, dende la Batería hasta el Sur; en cuanto lo supe muerto y sin habla, le perdí el odio. ­Para morir no se precisa más que estar vivo ­dijo una del montón, y otra, pensativa también: ­Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas. Entonces los norteros jueron diciéndose un cosa despacio y dos a un tiempo la repitieron juerte después. ­Lo mató la mujer. Uno le grito en la cara si era ella, y todos la cercaron. Ya me olvidé que tenía que prudenciar y me les atravesé como luz. De atolondrado, casi pelo el fiyingo. Sentí que muchos me miraban, para no decir todos. Dije como con sorna: ­Fijensén en las manos de esa mujer. ¿;Que pulso ni que corazón va a tener para clavar una puñalada? Añadí, medio desganado de guapo: ­¿;Quién iba a soñar que el finao, que asegún dicen, era malo en su barrio, juera a concluir de una manera tan bruta y en un lugar tan enteramente muerto como éste, ande no pasa nada, cuando no cae alguno de ajuera para distrairnos y queda para la escupida después? El cuero no le pidió biaba a ninguno. En eso iba creciendo en la soledá un ruido de jinetes. Era la policía. Quien más, quien menos, todos tendrían su razón para no buscar ese trato, porque determinaron que lo mejor era traspasar el muerto al arroyo. Recordarán ustedes aquella ventana alargada por la que pasó en un brillo el puñal. Por ahí paso después el hombre de negro. Lo levantaron entre muchos y de cuantos centavos y cuanta zoncera tenía lo aligeraron esas manos y alguno le hachó un dedo para refalarle el anillo. Aprovechadores, señor, que así se le animaban a un pobre dijunto indefenso, después que lo arregló otro más hombre. Un envión y el agua torrentosa y sufrida se lo llevó. Para que no sobrenadara, no se si le arrancaron las vísceras, porque preferí no mirar. El de bigote gris no me quitaba los ojos. La Lujanera aprovechó el apuro para salir. Cuando echaron su vistazo los de la ley, el baile estaba medio animado. El ciego del violín le sabía sacar unas habaneras de las que ya no se oyen. Ajuera estaba queriendo clariar. Unos postes de ñandubay sobre una lomada estaban como sueltos, porque los alambrados finitos no se dejaban divisar tan temprano. Yo me fui tranquilo a mi rancho, que estaba a unas tres cuadras. Ardía en la ventana una lucecita, que se apagó en seguida. De juro que me apure a llegar, cuando me di cuenta. Entonces, Borges, volví a sacar el cuchillo corto y filoso que yo sabía cargar aquí, en el chaleco, junto al sobaco izquierdo, y le pegué otra revisada despacio, y estaba como nuevo, inocente, y no quedaba ni un rastrito de sangre.

Jorge Luis Borges 1899-1986








El 14 de junio se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de uno de los más grandes escritores argentinos (si no el más grande). Aquí un pequeño resumen de su vida y sus obras.


A!


El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe desde su infancia y aprenderá a leer en inglés antes que en castellano por influencia de su abuela materna de origen inglés. Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde. En 1914, y debido a su ceguera casi total, el padre se jubila y decide pasar una temporada con la familia en Europa. Debido a la guerra, se instalan en Ginebra donde Gerorgie escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918). Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino. Pronto empezará a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. El joven poeta redescubre su ciudad natal, sobre todo los suburbios del Sur, poblados de compadritos. Empieza a escribir poemas sobre este descubrimiento, publicando su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires (1923). Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente e Inquisiciones, establecerá ya en 1925 su reputación de jefe de la más joven vanguardia. En los treinta años siguientes, Georgie se transforma en Borges; es decir: en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de nuestra América. Cansado del ultraísmo (escuela experimental de poesía que se desarrolló a partir del cubismo y futurismo) que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo ("Hombre de la esquina rosada" ,"El Puñal". Pronto se cansará también de este ismo y empezará a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta punto de producir durante dos décadas, 1930-1950, algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo (Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros). En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos. Una encuesta mundial publicada en 1970 por el Corriere della Sera revela que Borges obtiene allí más votos como candidato al Premio Nobel que Solzhenitsyn, a quien la Academia Sueca distinguirá ese año. El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía". Ese mismo año la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado. El premio a Golding parece dar la razón a los que dudan de que los académicos suecos sepan realmente leer. Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.